A S T U R I A S
jueves, 28 de marzo de 2013
domingo, 24 de marzo de 2013
Una Semana Santa especial
Hoy me siento nostálgico, y recuerdo esa semana santa que siempre acababa con mal humor por culpa de la gente, donde aparcar, donde entrar a tomar un café, todo se hacía imposible, todo lleno. Sin embargo, la salida de San Juan Californio, con esa banda, o la del Nazareno en la Lonja de Santa Lucía, o el Encuentro, o esa salve en la entrada a la Iglesia, o ese Gallo de San Pedro, la música del Perico Pelao, enfin menos mal que no soy religioso.
Para mi gente de Cartagena, un abrazo y espero estar el año que viene.
viernes, 22 de marzo de 2013
Para mis amigos argentinos
Jorge Luis Borges
¿Dónde estará mi vida, la que pudo
Haber sido y no fue, la venturosa
O la de triste horror, esa otra cosa
Que pudo ser la espada o el escudo
Y que no fue?
¿Dónde estará el perdido
Antepasado persa o el noruego,
Dónde el azar de no quedarme ciego,
Dónde el ancla y el mar, dónde el olvido
De ser quien soy?
¿Dónde estará la pura
Noche que al rudo labrador confía
El iletrado y laborioso día,
Según lo quiere la literatura?
Pienso también en esa compañera
Que me esperaba, y que tal vez me espera.
¿Dónde estará mi vida, la que pudo
Haber sido y no fue, la venturosa
O la de triste horror, esa otra cosa
Que pudo ser la espada o el escudo
Y que no fue?
¿Dónde estará el perdido
Antepasado persa o el noruego,
Dónde el azar de no quedarme ciego,
Dónde el ancla y el mar, dónde el olvido
De ser quien soy?
¿Dónde estará la pura
Noche que al rudo labrador confía
El iletrado y laborioso día,
Según lo quiere la literatura?
Pienso también en esa compañera
Que me esperaba, y que tal vez me espera.
domingo, 10 de marzo de 2013
A mis amigos de México
Quiero agradecer a algunos amigos de México que a veces entran en este blog.
Un poema de Octavio Paz para vosotros y nosotros.
La calle
Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo
y caigo y me levanto
y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí
también las pisa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre.
Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está oscuro y sin salida,
y doy vueltas y vueltas
en esquinas que dan siempre
a la calle donde nadie
me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre
que tropieza y se levanta
y dice al verme: nadie.
viernes, 8 de marzo de 2013
New Orleans, un rato contigo
Caminaba por aquella calle, seguía lloviendo cuando unas luces de neón me llamaron. Entre en aquel club, que olía a humo y sudor. La música sonaba bien, la gente reía, bebía y bailaba. Me adentré hasta llegar a la barra, pedí un wisky con hielo y me dejé llevar. Es el típico sitio donde te apetece dejarte llevar. Una rubia me miró y yo a ella, llevaba un vstido negro muy ajustado y con un escote espectacular, vamos la rubia que recomienda el médico. En cinco minutos estaba a mi lado, riéndose con mis bromas y mientras poniendome los brazos en los hombros se contoneaba delante mia.
Dos wiskys después salimos a la calle y fuimos a su casa, eran las 12 de la noche o algo así, una vez en el salón puso un disco y empezamos a bailar mientras nos ibamos desnudando, y como sonaban las trompetas y los trombones, como vibraba la batería y como sudabamos, desnudos, bailando, bebiendo, su cintura me mareaba, sus piernas se enzarzaban en las mias, sus manos recorrían mi cuerpo y su boca en mi oido susurraba.
Nueva Orleans durante un rato me supo a gloria, lástima que después del Katrina no haya vuelto a saber nada de ella.
jueves, 7 de marzo de 2013
Una noche de lluvia
Quizás no debí levantarme de la cama, pero me desperté y no hacía más que dar vueltas, así que me calcé las zapatillas, me puse la bata y salí de la habitación. A mis oidos llegaba el rumor de la lluvia a través de la ventana, no había bajado la persiana. Me asomé a la calle y unos buenos regueros de agua corrían por los lados buscando sumideros que no la tragaba y allí debajo de un paraguas estaba aquel hombre, quieto, sin mirar a ningún lado, el agua le anegaba los zapatos pero él no se movía. Serían cerca de las 4 de la madrugada, noche cerrada y el par de farolas, cuya luz reflejaba la cantidad de agua que caía.
Me quedé mirando, a ver si hacía algún movimiento, si miraba en alguna dirección, si se cobijaba en algún portal, alguna acción, pero nada, seguía inmovil como si fuese una estatua y sus pies metidos en el reguero. Pasó media hora o más, ya no recuerdo, cuando de repente un rayo de luz intenso iluminó la calle; era un coche de lujo, paró a su altura y se abrió la puerta de atras. El hombre entró en el coche que estaba detenido en el centro. A los diez minutos volvió a bajar y empezó a caminar, veinte pasos mas adelante cayó al suelo y el agua se tiñó de sangre.
Cerré la persiana y me fui para cama, las sabanas estaban mojadas, notaba como mi estomago se encogía y en la garganta el sabor de la sangre, tenía frio. Quizás no debí levantarme de la cama.
domingo, 27 de enero de 2013
Quiero que estés aquí
Quiero que estes aquí
conmigo, cogidos de la mano
quiero caminar por los senderos
navegar aquellos mares
quiero oirte reir y sollozar
y cuando ya no pueda más
déjame en lo alto de la colina
y contínua
sigue
siempre adelante
no dejes que mi cuerpo te detenga
no pares el sueño de ir a no sé donde
porque así y solo así
mi espíritu seguirá contigo.
domingo, 20 de enero de 2013
Un recuerdo a Berthold Brech
La cuerda cortada
La cuerda cortada puede volver a anudarse,
vuelve a aguantar, pero
está cortada.
Quizá volvamos a tropezar, pero allí
donde me abandonaste no
volverás a encontrarme.
Talla japonesa
Colgada en mi pared tengo una talla japonesa,
máscara de un demonio maligno, pintada de oro.
Compasivamente miro
las abultadas venas de la frente, que revelan
el esfuerzo que cuesta ser malo.
El cambio de rueda
Estoy sentado al borde de la carretera,
el conductor cambia la rueda.
No me gusta el lugar de donde vengo.
No me gusta el lugar adonde voy.
¿Por qué miro el cambio de rueda
con impaciencia?
sábado, 19 de enero de 2013
Un día de ciclogénesis GONG
Hoy tenemos ciclogénesis explosiva, lo cual no es nuevo por estas tierras, y la verdad es que tiene algo atractivo, lluvias, vientos de 150 km/h, frio. Nadie por la calle, ramas de árboles volando, contenedores que bailan, Y si encima te acerca al mar, veras como las olas rugen y babean espuma. A veces tienes que caminar de lado, de nada sirven los paraguas, la cara se moja y las manos y las botas hasta arriba de agua.
Llegué a casa empapado pero feliz, enchufe el tocadiscos, sí, eso que da vueltas mientras una aguja rasga un disco de vinilo, y na na na nanana.... y me puse a bailar como los contenedores. Pero dale al play y mira a ver si no lo haces tu tambien.
Acabo de enterarme que se llama GONG y la verdad es que ha golpeado fuerte.
viernes, 18 de enero de 2013
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La imagen de aquel padre e hijo rotos por el dolor que Manuel Ferrol retrató aquel 27 de noviembre de 1957 en la Estación Marítima, donde ahora se alza el nuevo Palacio de Congresos, fue para el fotógrafo coruñés —fallecido en 2003— “más que un Pulitzer”.