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martes, 25 de septiembre de 2012

Creo que voy a sentarme a esperar


Esperas de qué?


¿De qué tumba me evadí esta mañana? (Los pájaros marinos se bañan, extendiendo sus alas.) Y la imagen de la vida, ¡ay, Natanael!, es para mí un fruto lleno de sabor en labios llenos de deseo.
Había noches en las que no se podía dormir.
Había grandes esperas -esperas sin saberse con frecuencia de qué- en el hecho en que buscaba inútilmente, el sueño, con los miembros cansados y como alabeados por el amor. Y yo a veces buscaba, más allá del placer de la carne, como un segundo placer más oculto.
... Mi sed aumentaba de hora en hora, a medida que bebía. A la postre se hizo tan vehemente que habría llorado de deseo.



miércoles, 19 de septiembre de 2012

domingo, 9 de septiembre de 2012

Que no nos recorten esto, por Dios

The birds of Spain from Wildglimpses on Vimeo.

Hoy fuí a dar una vuelta por el bosque, bueno por un monte que tiene algunos árboles. No es que sea el típico bosque frondoso, humedo, sombrío, etc. Y al llegar me dí cuenta que me había dejado los auriculares en casa, entonces por no volver, dejé a los habitantes que hablasen ellos. La verdad es que me resultó mucho mas agradable.

martes, 4 de septiembre de 2012

Lo que tiene caminar solo



Lo que conoces
es tan poco 
lo que conoces de mí 
lo que conoces 
son mis nubes 
son mis silencios 
son mis gestos 
lo que conoces de mí 
lo que conoces 
es la tristeza de mi casa 
vista de afuera 
son los postigos de mi tristeza 
el llamador de mi tristeza. 

Pero no sabes 
nada a lo sumo 
piensas a veces 
que es tan poco 
lo que conozco 
lo que conozco de ti 
lo que conozco 
o sea tus nubes 
o tus silencios 
o tus gestos 
lo que conozco 
es la tristeza de tu casa 
vista de afuera 
son los postigos de tu tristeza 
el llamador de tu tristeza. 

Pero no llamas. 
Pero no llamo.

martes, 21 de agosto de 2012

Sin ti


Quizás no debiste dejarme sola, quizás amaneció demasiado deprisa y la noche fue muy oscura. Ahora revuelvo las almohadas buscando tu calor que huye, buscando el sabor de tu piel en mis labios y solo quedan sombras de un hueco que golpea mis entrañas y me hacen sentir náuseas.
Hemos caminado juntos años y desayunos, angustias y sabanas, risas y sabores, hemos llenado nuestro mundo vacío, hemos engendrado las mismas flores, hemos amado la soledad y odiado al tiempo, después hemos dormido el mismo sueño y despertado en una playa al sur.
Tú y yo entre la lluvia y las lágrimas de las estrellas hemos roto quimeras, forjado pasiones, anhelado calor, y me has comprendido cuando tenía hambre y te he acariciado cuando se iba el sol.
Quizás no debiste dejarme sola, hoy me he levantado extraña, en mi mano una taza de café me calienta, no sé donde puse mis gafas, sobre la mesa una nota:
 "Me acaba de llamar el médico y tengo cancer, necesito un trago".  
No te marches, como voy a hacer sin ti?

lunes, 20 de agosto de 2012

Bochorno






Natanael, te hablaré de las esperas. He visto esperar a la llanura durante el estío, esperar un poco de lluvia. El polvo de los caminos se había hecho demasiado liviano y cada soplo lo levantaba. No era ya ni siquiera un deseo; era una aprensión. La tierra se rajaba de sequedad como para recibir más agua. Los perfumes de las flores de la estepa se hacían casi intolerables. Bajo el sol todo desfallecía, íbamos todas las tardes a descansar bajo la terraza, un poco al resguardo del extraordinario resplandor del sol. Era la época en que los árboles coniferos, cargados de polen, agitan fácilmente sus ramas para esparcir a lo lejos su fecundación. El cielo estaba tormentoso y toda la naturaleza esperaba. El instante era de una solemnidad demasiado agobiante, pues todos los pájaros callaban. Ascendía de la tierra un soplo tan ardiente que se sentía cómo todo desfallecía; el polen de las coniferas salía de las ramas como un humo de oro. Luego empezó a llover.